
¿Sabías que existen pruebas para comprobar si una persona dice o no la verdad y que no se usan solo en la policía o en los juzgados? Cuando surgen dudas en situaciones concretas, también se recurre a este tipo de análisis.
Seguro que estás familiarizado con el polígrafo, aunque muchas veces no se tiene claro en qué consiste ni qué se hace exactamente cuando alguien se somete a uno.
En este artículo te explicamos qué es un detector de mentiras, cómo funciona exactamente y qué tipos existen. Comenzamos.
¿Qué es un detector de mentiras?
Un detector de mentiras (o polígrafo) es una herramienta psicofisiológica que registra determinadas reacciones del cuerpo mientras una persona responde a una serie de preguntas previamente establecidas. Entre otras cosas, analiza cambios en el ritmo cardíaco, la respiración, la presión arterial o la sudoración.
Este test se utiliza para evaluar la veracidad o la credibilidad de un testimonio en contextos de investigación.
La idea en la que se basa es sencilla. Cuando alguien oculta información o se siente bajo presión, el cuerpo puede reaccionar sin que la persona lo controle de forma consciente. Esos cambios se registran y se analizan en conjunto para valorar la coherencia de las respuestas.
A diferencia de lo que suele creerse, el detector de mentiras no decide por sí mismo si alguien miente o dice la verdad. Los datos recogidos sirven como apoyo al análisis y siempre necesitan una interpretación profesional.
Tipos de pruebas más habituales
No existe una única prueba de polígrafo válida para todos los casos. El tipo de examen se adapta al objetivo de la evaluación y al contexto en el que se realiza.
- Verificación de hechos: para aclarar sucesos concretos como robos, filtraciones o conflictos puntuales.
- Confirmación de testimonio: se utiliza cuando existen dudas o versiones distintas sobre un mismo hecho.
- Verificación personal: la persona se somete al examen de forma voluntaria para reforzar su credibilidad.
- Ámbito laboral o corporativo: apoyo en investigaciones internas, siempre con consentimiento.
- Contexto legales orientativos: funciona como apoyo en mediaciones, arbitrajes o investigaciones previas.
¿Qué mide un detector de mentiras?
Un detector de mentiras mide y registra cambios involuntarios en el cuerpo mientras una persona responde a una serie de preguntas.
No analiza lo que se dice, sino cómo reacciona el organismo ante determinadas respuestas.
Los indicadores más habituales que se miden son:
- Ritmo cardíaco y presión arterial.
- Forma y ritmo de la respiración.
- Sudoración, a través de la conductividad de la piel.
- En algunos equipos modernos, pequeños movimientos corporales,…
Todos estos datos se recogen de forma simultánea y se muestran en gráficas. A partir de ahí, se observan las variaciones que se producen según el tipo de pregunta que se formula.
¿Cómo funciona una prueba de polígrafo?
El funcionamiento de un detector de mentiras se basa en el análisis de cambios físicos involuntarios que se producen mientras una persona responde a una serie de preguntas.
Estos cambios se registran y se interpretan por un especialista para valorar si existen indicios de engaño.
El proceso se divide en varias fases bien diferenciadas.
Entrevista previa
Antes de empezar el examen, se mantiene una conversación con la persona evaluada. En esta fase se explica cómo funciona el polígrafo, qué mide y qué no mide, y se revisan todas las preguntas que se van a formular.
También se tienen en cuenta factores personales que pueden influir en las respuestas, como el estado de ánimo, el descanso o la medicación. Todo queda claro antes de continuar y la prueba solo se realiza con consentimiento voluntario.
Registro de las respuestas
Una vez revisado todo, se colocan los sensores y comienza el registro. Durante esta fase, la persona responde a distintos tipos de preguntas mientras el equipo recoge los datos fisiológicos.
Las preguntas se repiten varias veces y siguen un orden concreto para poder comparar las reacciones del cuerpo en cada caso. El objetivo no es interrogar, sino obtener registros consistentes y comparables.
Análisis de los datos
Tras finalizar el registro, los datos se analizan mediante gráficos que muestran las reacciones fisiológicas ante cada tipo de pregunta.
El especialista compara las respuestas y utiliza sistemas de puntuación estandarizados para valorar si las reacciones son coherentes o presentan diferencias relevantes. En algunos casos, un segundo profesional revisa los resultados de forma independiente.
Informe final
Con el análisis completado, se elabora un informe donde se recoge el procedimiento seguido, los registros obtenidos y una conclusión clara.
El resultado puede indicar veracidad, engaño o un resultado no concluyente. Todo el contenido del informe se entrega de forma confidencial y solo a las personas autorizadas.
Conclusión
El detector de mentiras es una herramienta que permite analizar determinadas reacciones del cuerpo para valorar la veracidad o la credibilidad de un testimonio en contextos de investigación.
No es un sistema infalible ni una máquina que “descubra” la verdad por sí sola, sino un apoyo que ayuda a interpretar información dentro de un proceso más amplio.
Para entender su utilidad real, hay que saber qué mide, cómo se realiza un examen y en qué situaciones se utiliza. Solo así se evitan ideas equivocadas y expectativas poco realistas sobre su funcionamiento.





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